jueves, 5 de mayo de 2016
Adiós, infancia.
mas esto no impide que se le vaya
la infancia
en la llama que sobre una cera ondea
en frente de él.
El niño no quiere dejar de ser niño
quiere existir sin rencores adultos,
improvisarse
Trata de concentrarse en la llama,
la mira con desolados ojos,
ahora lo sabe: no será niño en cuanto la sople,
se le irá de nuevo otro pedazo de puericia.
Le instigan los ecos a desprenderse de ese:
su último fuego.
Intenta por todos los medios que sola se derrita
que apague sus luces el tiempo,
hablaban de las velas
y él solo veía alma abrasándose
Concentrada, quieta, permanece su mirada
ya no es incólume, puro.
Lo siente, ha de soplar.
Dispara su aire y el crimen comete,
ya muerto el infante
el ánimo se le conturba,
ya casi nada queda del niño,
esa cera derretida, destrozada,
lo explica todo.
Feliz cumpleaños, le dicen.
martes, 12 de abril de 2016
Mezcla.
Pudiere haber arrancado las páginas de un texto en que el sabor a pasado recurrente fue.
Quedan, no obstante, en mi piel
inyectas
Pude intercambiar palabras para despojarlas de lo descriptivo,
hacerlas en tal caso del verso hijas,
aliteración como lo hago en este verbo de los posibles.
Que no me supieras a poesía en tales esencias
sin embargo
Puedo borrar si quisiera las plabras
ligar mi mano a tu cristal y mientras ella allí posada
igual que la tuya fuere
Quien puede saber, digamos:
Quedar mudo y en ese caso, al fin,
sin letra ni palabra poder interrogarte
Suena cruel lo interno, esto,
las verdades
Desventurados jóvenes que mezclaron con madrugadas los espejos.
domingo, 27 de marzo de 2016
Fin del Mundo
martes, 8 de marzo de 2016
Numquam Memoriae
Olvidar.
Verbo perseguido por tantos
A sensu contrario inevitable
Trinos como el Dios que no ansío encontrar.
(Inexcogitable en su certeza y sin encuentros)
Somos
Pasado
Presente
Futuro.
Cargados seres de memoria insoslayable.
domingo, 7 de febrero de 2016
Divagaciones planas y nada trascendentes de un chico que suele desayunar solo.
llena y que la visión que otorga mi mente es siempre ínfima y esto no la hace más menguante a ella y si más mínimo a mí. Pero también consideré, siempre desde una humildad de la que es ya pecado mentarla, que mi pensamiento me formaba a mí, y por ende debía aprender de todo cuanto me rodeaba y de todos. Pensar no es pensamiento, sí el inicio, como parece obviarse. Redondeé el concepto de pensamiento en base a una definición que con toda probabilidad es mentira, pero sería una atrocidad creer que no tiene parte de verdad. Indiqué para mi mismo que el Pensamiento Propio era una serie de puntos de vista en base a aspectos generales y extrínsecos que se reúnen inflexiblemente con aspectos específicos e intrínsecos. Todos ellos superpuestos y donde no necesariamente unos priman sobre otros. Luego di otro bocado a mi mixta de mantequilla y mermelada y reparé en que un momento a solas puede llegar a ser igual de satisfactorio que una interacción social, o mucho más ¿por qué no? Indagando aún más resolví un misterio que me tuvo en vilo años: Mi soledad atendía a aspectos de necesidad, la imperiosa necesidad de estar acompañado y paradójicamente lo descubrí en un período del día donde mis compañeras eran la manchada y la mixta, a las que les tengo una estima superior, todo ha de ser dicho. Rematé de un bocado la mixta, cada vez más solo, desenvainé el cigarro que acompaña por definición a mi manchada. Soy un poco desastre, he de admitirlo, pero en el noble arte de desayunar a media mañana mi método es puramente cartesiano. Mi mente suele ser tan activa como veleidosa, es por esto que inexplicablemente acabé pensando como serían aquellas situaciones orgiásticas en honor de Dionisio, mi deidad favorita. Duró poco. Luego volví al concepto del pensamiento y lo fusioné al ente solitario (no único, que somos todos) que yo representaba. ¿No era acaso necesario esa soledad para pensar? Nunca pude saberlo. Llegó un conocido, se sentó y la conversación bifurcó, traspasó el soliloquio silencioso, se hizo dual y por consiguiente sonora y nos condujo a temas terrenales. Mi café se había quedado frío y hasta hoy había olvidado que pensé en todo aquello.
´´La mente del poeta nunca descansa; ni siquiera en sueños``-Jorge Luis Borges.
viernes, 8 de enero de 2016
Atardece.
Atardece simplemente, y el sol resbala hacia otro lado,
Emerge la luna aún algo dormida, algo pausada y de su mano el tinto de la tierra,
Cae la madrugada, suena el silencio, me estremecen sus crujidos y
Tus ojos felinos, aparecidos del silencio,
Escuchémoslo, no digamos nada,
Que nos cuente, de tu y yo,
El palpitar, la respiración entrecortada, el nosotros al fin y al cabo,
Desde el ocaso hasta el alba...
lunes, 21 de diciembre de 2015
Charlotte.
Adiós, Charlotte.