sábado, 27 de mayo de 2017

Volver a Puerta Purchena

Y si digo de mirar al suelo
Observando la pisada eterna
Marcada en el cemento cuando
Aún fresco podía olerse

Y si digo entonces
De alzar la vista
Elucubrar con la difícil luz
Con la que el sol perturba,
Quejumbrosa
Esta oleada de edificios
Asumir que no pertenezco a este lugar:
Moncloa

Tiro un porro casi hecho
Un intermitente en un
Área de servicio
En medio de la nada de Castilla
Sólo podía ser
La Benemérita​
No quiero pedirle piedad,
Dar la tonta explicación
Que ese polen será un obsequio
De mi casa
Para quien me ha conocido en esta capital
A la que no aprecio en absoluto

Madre dice que prefiere que no vaya
En el de las 23:55
Supone por claras estadísticas
La peligrosidad a la que
Se expone
Quien la noche está viajando
Cojo el nocturno sin embargo
Tengo pesadas razones para hacerlo

Y si digo de mirar al suelo​
Alzar entonces la mirada
Y que los rascacielos no perturben
En ciernes
Esta luz irrefutable

Y si digo de ponerme andar
Tocar la calle con mi huella efímera
Recorrer las siete am
De esta esquina meridiana
Y al pasear los ojos por
El desierto urbano
No haber usado aún los dientes de aluminio

Para poder decir la simple paz

                           «Ya estoy en casa»

domingo, 7 de mayo de 2017

Nada dice

Siempre he querido escribir
este poema,
Que traza un silencio crudo
Aquello:
lo no dicho casi nunca

Pues sólo necesito
quede implícito,
Apaga rota la garganta

Los ojos aprovecha
y su sal

No conoce el camino hasta
la puerta
su pecho cierra
Complejo mecanismo,
maldita cerradura

Claudica de su intrínseca
memoria

Algún momento

Espera
Que el pasadizo
Duela menos

A quien la nada de estos versos previos
Interprete.

lunes, 27 de marzo de 2017

Brevísima opinión en contra de la intención de formalidad que se ha pretendido dar a ´Vida y opiniones de los filósofos ilustres´ de Diógenes Laercio y que te estoy recomendando sin que te des cuenta.

Diógenes Laercio está sentado en algún lugar poco interesante del vasto Imperio Romano allá por el siglo III después de la venida de Cristo. Trata de disfrutar de ciertos fragmentos a los que ha podido acceder con mayor o menor fortuna de filósofos pasados, de aquella esplendida época que se atribuye a una generalidad que llamamos Grecia. También quiere aprender sobre otros muchos filósofos de aquella generalidad que hemos concentrado en el concepto Grecia, así, disfruta de charlas con diferentes ciudadanos romanos, interesado en su totalidad, teme perder estas conversaciones, estos fragmentos en la lúgubre habitación del olvido, decide, pues, tomar pequeñas notas de todo lo que allí se discute y debate sobre éstos hombres de escuelas físicas, éticas y dialécticas de tiempos pasados.

Diogenes Laercio es, en el Siglo III después de la venida de Cristo, incapaz de considerar si quiera que su lúdica tarea será víctima de críticas, alabanzas y demás muchos siglos a la postre.

Hay cierto empeño en Hegel en atribuirle un intento de una Historia de la Filosofía llevada de manera lamentable. Así, los que alaban su compilación lo hacen desde un punto de vista más benévolo pero siguen atribuyéndole una visión académica que, una vez leída su compilación, parece no tener ni pies ni cabeza.

De este modo, parece versar esa compilación de filósofos, no sobre su filosofía, sino, sobre un interés en el modus vivendi desde un punto de vista carente de intereses intelectuales como pueden ser sus filosofías o enseñanzas y se observa un punto de vista que versa sobre lo anecdótico y la más humana de las curiosidades. No parece observarse en Vida y opiniones de los filósofos ilustres más que un interés llano sobre una cultura pasada y esa intencionalidad académica de tratar esta obra desde un ´´intento de aportación cultural en todo su esplendor´´ en vez de un soporte de ayuda personalísima es difícil predicarlo una vez inmiscuido en la lectura.

Diógenes pasa a la Historia como historiador de la época clásica, pero leer su obra, su mal uso de la escritura, su desorden, son hechos que desvirtuan esa mentalidad académica de que ésta fue su intención. Lo que no resta a que sea una doxografía bellísima e interesante, dado el hecho de versar sobre temas que el estricto estudio de las escuelas y pensadores suelen dejar al margen.

jueves, 23 de febrero de 2017

Indómito ser

Hay la niebla,
Luego la lluvia escupe
Veo en el pecho charco
Y desconsuelo
Observo el ente oscuro
Que palpita
Indómito ser que
A veces duerme,
Despierta algunos días
Postrado al desconcierto
Todo es niebla
En aquellos ojos
Lágrimas tras ella
Lluvia sigue siendo
¿A quién pertenecía?

viernes, 10 de febrero de 2017

Onírico Templo.

Desconozco la entrada a este lugar y soy conocedor de que no está permitida mi entrada en la vigilia. Este es un hecho raro, pues soy del todo propietario de este conjunto de escenas intangibles. En ellas tú has muerto, o al menos sueles morir, pero el uso de la vida y el óbito no te son exclusivas, nunca serán tuyas y ni siquiera eres. Aquí mis padres tampoco lo son, aunque conozca sus rostros cuando dominan el azul de un lago bebiendo con rigor café a las horas vespertinas. Aquí no sois nada ni nadie, sino producto de mi, una suerte de deidad a quien se le otorga la confianza de adentrarse en su propio imperio sin que nadie explique todo este significado. A veces acaricio los rostros de estos habitantes idénticos a algunos, pero su faz arenosa se encamina ya en el primer roce a desvanecer todo su cuerpo. Esto no es importante, pues en cierto tiempo, cuando esta psique que domina los portones de la realidad impenetrable de la que hablo los deje entrar de nuevo, formarán parte de un nuevo espacio y tiempo y se deberán a razones que ni su propio Dios es capaz de explicarles, y es que en su concepción del todo humana, le sería imposible hacerse cargo de una responsabilidad como aquella. En esta realidad solo hay un nexo común y causal: Yo. Un yo ontológico que siempre cae en alguna de estas muestras de una verdad que en una realidad exterior sería a todas luces imposible, pero sin duda se hace partícipe de ella y hasta su matinal retorno se encuentra convocado a unos hechos que en todo momento han sucedido. El lugar y tiempo donde lo hayan hecho no importan aquí, han sucedido. Habitaron seres hostiles, muchos intentaron herirme e incluso asesinarme, una vez fui perseguido hasta los confines de un exilio que era ésta primaria vida para el ser que soy allá. Aquí también he podido acabar muerto por acciones que me fueron propias, éste es sin duda uno de los sueños recurrentes sobre ello: conduzco un automóvil con la seguridad de no conocer su mecanismo y suelo caer desde una carretera que se acantila hacia la mar y en el aire la paradoja siempre se repite, el hecho de caer sobre la muerte segura me devuelve siempre a esta realidad vivaz sin conocer nunca el resultado; esto es la muerte en todo su esplendor, supongo. Aquí me enamoré otras veces: había una mujer con los ojos todo en negro como si una pupila inmensa abarcase la totalidad de sus cuencas, sorbía a veces las lágrimas que caían de un sauce, era aquello su alimento, pero si sorbía en exceso se henchía todo su cuerpo y se hacía líquido, dando como resultado un manantial de agua cobriza. Canturreaba una sensible melodía, aturdía mis extremidades y me atraía siempre a ella, con todo, besarle no era posible. Viajé a una Alemania donde se hablaba argentino, hablé con Eneas sobre los avances del pequeño Iulio cuando resulté ser su curador. Pero hubo un juez alguna vez, él siempre fue el ser que mas me llamó la atención de todas las épocas que hube visitado. Siempre se mostró lejano, desde un estrado inmenso que elevaba su figura hasta un cielo grisáceo a media tarde. Dudé muchas veces de quien era, algunas pensé que era mi abuelo, de quien solo recuerdo en la vigilia sentarme en su Cherokee mientras depositaba su boina en la cabecita de un niño rubio; otras sopesé la idea de que fuera Borges, de quien aprendí la máxima de que la lectura era esencial para el que tomaba la pretenciosa decisión de darse a la escritura y a quien vi como un abuelo en ese menester. Allí todo era blanco excepto el cielo, y aunque su idioma era ininteligible para mi habla, todo aquel en mi situación hubiera optado porque sugería que subiera a un atril para hacerle las pertinentes preguntas. Este es un hecho irreductible, pues cualquiera en esa situación hubiera sido yo en otro tiempo pasado o futuro. Después vinieron las preguntas. La primera fue sencilla ¿Quién eres tú? Podría aquí haber jugado con cierto humor si me hubiere encontrado en el exterior de aquel complejo oniríco o si el sueño mismo no hubiera tenido un tinte tan solemne y decir aquello de Yo soy el que soy. Aun todo lo que pasare en este mundo que me es propio, siempre nacía de un ser concreto al que se le había otorgado un nombre: Soy Rafael Monterreal. Entonces prosiguió; ¿Quién es Rafael Monterreal? Yo no pude contestar a ese señor, pues si sus visitas iban a ser periódicas en todo momento obtendría una respuesta volátil. Así quedé condenado a vivir hasta que supiera una respuesta. Planteo, desde la más intuitiva de las corazonadas, que obtener esa respuesta y tras ello transportarla a aquel ente senil y de rostro dudable, llegaría en la última de mis visitas, esto es, la permanente. Pero la muerte o es más simple o más compleja, aunque esto es algo que no estoy, como ninguno de los vivos, en posición de elucubrar.

martes, 24 de enero de 2017

Absenta Dreams


A los que compartieron conmigo madrugadas de rostro grotesco y decadencia controlada
Mas aún, a los que homenajearon conmigo a Harambe en su dolorosa ausencia.





No tengo que ver,
en absoluto,
con poetas y artistas
de mediados
del previo centenario

Aun entre aquellos y
mis noches alargadas
se comparte un fervor
por el ajenjo fermentado

con vino de cartón,
ruin y barato,
absenta en vidrio embotellada
refresco de cola tamaño familiar

En antro pegajoso y pestilencia
cuestionable
se vierte este elixir
que veleidoso
a la persona de mi ser convoca

Aquella que propia se sincera y reconcilia
sufre el tambaleo de la memoria,
sueña con soñar el surrealismo
mientras duerme

¡Oníricas maravillas
ésta ambrosía anisada capaz es de otorgarme
y yo profeso!

Despierto con amnesia y taquicardia.