martes, 24 de enero de 2017

Absenta Dreams


A los que compartieron conmigo madrugadas de rostro grotesco y decadencia controlada
Mas aún, a los que homenajearon conmigo a Harambe en su dolorosa ausencia.





No tengo que ver,
en absoluto,
con poetas y artistas
de mediados
del previo centenario

Mas entre aquellos y
mis noches alargadas
se comparte un fervor
por el ajenjo fermentado

con vino de cartón,
ruin y barato,
absenta en vidrio embotellada
refresco de cola tamaño familiar

En los antros
Donde sucumbo
A lo mundano
se vierte este elixir
que, veleidoso,
a la persona de mi ser convoca

Aquella que propia se sincera y reconcilia
sufre el tambaleo de la memoria,
sueña con extractos surrealistas
Causa-efecto
De la muerte de un consciente despreciado


¡Oníricas maravillas
esta ambrosía anisada capaz es de otorgarme
y yo profeso!

Despierto con amnesia y taquicardia.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Gesto.

Canta a la condena
de un amor incontestable
éste verso desdichado
y con la pólvora de los licores
asume detonarse la memoria,
en un gesto temporal

teniendo que callar la puta boca

aun a sabiendas
que la Ley de su deseo
gritar desde dentro quisiere
y hacer rabia en sus nudillos
contra los muros
de una ciudad que
nunca fue culpable

lunes, 24 de octubre de 2016

Las Ratas

El viernes que me levanté con una de mis habituales resacas, aquellas que proponían sin duda un día interesante en cuanto a vida contemplativa y taquicardia se refiere, tras un sueño tan extraño como lúcido, causa sin duda de las cervezas, el vino, el chupito de anís y una copa de whisky incomprensible, se percibió en esta morada un grito aterrador. Hubiese apostado sin duda a la comisión de un asesinato, al avistamiento del cuerpo desgarrado de cualquier individuo que mediara en esta casa, pero somos humanos y gritamos por todo.


La rata, una rata, aquella que tenía dedicada la canción que la describía como inmunda e incluso rastrera, había aparecido en escena a las doce horas del mediodía en una céntrica casa de la localidad almeriense.  Y lo había hecho en la cocina. Una rata tiene consecuencias fatales, saca lo peor del ser humano y no, no en la comisión de hechos violentos, más al contrario saca a relucir la capacidad de ridículo que podemos exponer. Los escasos centímetros de aquella «escoria de la vida» bastaron para que cuatro adultos claudicaran en sus pretensiones de comer ese día en casa y los convidó con su sola presencia al bar de tapas más cercano. Los hechos, sin embargo, no finalizan en este punto, la rata cada vez se hace más fuerte, tan fuerte que podría llamarle la Rata, así, con mayúscula inicial y todo. 

La Rata continuó todo el fin de semana conquistando pequeños territorios, en su ofensiva acabó por ganar uno de los dormitorios y sus huéspedes, bandera blanca en mano, tuvieron que solicitar el asilo en otros dormitorios. Esta mañana me levanté y la rata trataba de hacer su gran conquista final, adhesivo atrayente para ratas inclusive con el que ha tenido cierto pasotismo. Empecinada en el asedio y escaramuza de mi baño, a las siete cuarenta y dos de la mañana de este lunes soleado y armado solo con el sueño de dormir cuatro horas advierto su presencia y mi reacción ha sido de todo menos heroica. Grito y portazo. Se acabó, una nueva victoria. Ahora tengo una rata sitiada en mi cuarto de baño y milenios de evolución tirados a la basura.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Ps y Fs

Único inconsciente

de tu nacimiento, eres

el transporte al alfabeto de

este
artificio del idioma,

vistes de sentido en una acción
violenta,

a la que denominaré silencio,
este parto insustancial




                      y si naces, naces
de aqueste contrato unipersonal
para con mi angustia

de quien viertes su sangre,
al par

la herida suturas

semejante así a la maniobra
del cubo insuficiente,

que achica el agua inunda

ya la madera de este barco reblandece
en su deriva

haciéndolo hundir;

                                                 Este fracaso
                                             que en la necesidad hace su
                                                                                 imperio.

     

lunes, 25 de julio de 2016

Paranoia corporal de una muerte transitoria

Busca, aquí hay un calor que no sofoca
Porque el calor se incluye en todo el concepto, en ese caso olvidar el sofoco es automática decisión de cuerpo. Cuerpo que se funde en cuerpo y cuerpo se funde en solitario cuerpo, en dualidad o cuerpo múltiple pero solo un cuerpo. Callan los demás; siempre que seamos uno múltiple solo uno seremos. Vuestros cuerpos muertos están ahora. Cuerpo mío si estás con ellos también tú habrás muerto. No te preocupes cuerpo, has de morir en pequeñas dosis deshacerte de sustancia hacerte trascendencia en algo más grande y carente de tamaño (esto es la intangibilidad). ¿Entonces cuerpos son ahora? Ya todos nos hemos desprendido, así que ahora somos cuerpo y singularidad. No, singularidad posiblemente no. Ahora nuestros cuerpos son uno, súbita escalera por donde Morirnos a la vez. Todo nació en la desnudez, la íntima mayor que nos evoca un curioso magnetismo, pero esto era sólo la puerta descifrable, hemos de llegar arriba. Hoy fuimos dos, pero en otros lugares fue tan sólo uno. Ayer quizá fueron cinco. Todos murieron a la vez, era el reto a alcanzar, los cuerpos que eran solo un cuerpo se componían en escalera extraña y nosotros que ya no éramos cuerpo sino que subíamos por ese cuerpo mayor de rara escalinata nos veníamos a su cima y allí tocábamos muerte en un gemido. Lo conseguimos. Retrotraed, cuerpos. Ahora toca de nuevo vivir. Ya llegará morirse otra vez.

sábado, 16 de julio de 2016

No lloraron cara al público.

En una mirada esquiva,
la seriedad de un anhelo
propongo.


Qué es llorar sino un movimiento purificador
que despide al alma infecta,
compleja fiebre de lo intangible.


A veces se me cruza un llanto incomprensible
anudador de mi garganta y
entonces ella solicita que
los ojos desapriete

Pero ¿Cómo proceder
si aquellos ayes cara
al público hicieron
ademán de presentarse?

Ahogarse en los salados ojos,
hacia dentro, y que del pecho
enorme boca emerja,
clamando al fin,


      silencio.

jueves, 5 de mayo de 2016

Adiós, infancia.

El niño quiere ser niño,
mas esto no impide que se le vaya
la infancia
en la llama que sobre una cera ondea
en frente de él.

El niño no quiere dejar de ser niño
quiere existir sin rencores adultos,
improvisarse

Trata de concentrarse en la llama,
la mira con desolados ojos,
ahora lo sabe: no será niño en cuanto la sople,
se le irá de nuevo otro pedazo de puericia.

Le instigan los ecos a desprenderse de ese:
su último fuego.
Intenta por todos los medios que sola se derrita
que apague sus luces el tiempo,
hablaban de las velas
y él solo veía alma abrasándose

Concentrada, quieta, permanece su mirada
ya no es incólume, puro.
Lo siente, ha de soplar.

Dispara su aire y el crimen comete,
ya muerto el infante
el ánimo se le conturba,
ya casi nada queda del niño,
esa cera derretida, destrozada,
lo explica todo.


                                 Feliz cumpleaños, le dicen.