domingo, 3 de febrero de 2013

Tan solo quizá.


Quizá en un párrafo no pueda expresar todo sentimiento con certeza. Quizá mi corazón quedó más lesionado de lo que uno espera. Quizá el alma se halle en estado depresivo vomitando lágrimas de rabia o incluso de impotencia. Ese vaso de agua, tan medio lleno que estuvo dispuesto a derramarse, ese sin sentido de un grito que se esfuma. Esas garras arañando este alma tan poco impoluta. Ese pulso contra mi destino. Ese nudo en la garganta envolviendo un regalo de tristeza. Esa indiferencia entre la vigilia de este sueño, esos entes que sin avisar desaparecen… 

domingo, 27 de enero de 2013

El país de Tú en mi cama.

Aquel donde sólo la ley prohiba levantarme sin besarte, aquel donde fomentar las caricias en tu cuello. Quiero que nuestras fronteras de alborozadas sábanas comprendan que los únicos que tienen ese pasaporte a la  pasión somos nosotros, que el siluetear todo tu cuerpo mientras se eriza se pague con la pena de que muerdas mi labio. Que un abrazo rompa el tratado de tristeza, que tus cabellos sean una selva donde ocultarme. Una Ley Fundamental de un te quiero para ambos, oler tu perfume delicioso. Sentir que mi patria se refleja en tu mirada, que tu corazón palpita deseándome. Mil susurros como himno y algo eterno a pesar del ‹‹buenas noches».

domingo, 23 de diciembre de 2012

Recuérdeme el dolor.

La miraba sin descanso, repasaba su silueta cautiva de la sábana, giraba su cuello de fina piel, su aliento dulce que alimentaba mi alma, sus ojos tiernos, su maldito conjunto. Me deslizaba con ella por cualquier pasaje que algún día sobrevoló mi mente. Recuerdo que reíamos, llorábamos; sentíamos siempre intensos, sus caderas más anchas que mi alma, más estrechas que el universo me enloquecieron. Y acabaron por destrozarme. ¿Y de qué sirvió? Te fuiste con la mirada posada en el futuro, en romper otro corazón; pero sirvió para que hoy, cuando vuelva a intentar dibujar tu contorno en aquel testigo directo que fue el colchón, me arranques del alma una leve sonrisa. Sin duda lo que más me duele es tener que alimentar al pasado mientras el amor se muere de hambre.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El tiempo es nunca.

El tiempo siempre tan relativo se me hizo eterno y allí, en medio de una nada invisible, mi esperanza envejeció.
Nunca supe ni sabré lo que podría haber pasado en esos instantes tan distintos. Nunca conoceré si hice lo correcto. Pero con voz queda, con un pequeño atisbo de tristeza y más bien pocas conjeturas esbozo, quizá con socarronería, quizá intentando ocultar una marea revuelta de intersecciones entre alma y razón un «Adiós para siempre» que curiosamente escapará a la nada. Pues nada terminó por pasar.

“El tiempo de engañar a los hombres se acaba.” — Pedro I. Emperador de Brasil.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El Yo de sin tí.

Mientras te recuerdo en este insomio insoportable que me ataca cada día. Arrancándome de soñar contigo para pensar en si hice mal en atreverme. Pensando en aquel día en que la poca sombra que quedaba se esfumó sin dejar ni rastro de mí. Pues mi alma marchó contigo. No hay remedio para este mortificado, que sentado sobre la cama recoge recuerdos que a veces le emocionan y otras le enrabian. Es frustante pensar en tí. Sí. Es frustrante no poder quemarte en mi mente como fotos que se derriten a trozos en la chimenea que encendí y que combustiona mi alma. Ya no recuerdo tu figura. Se me han olvidado los tonos de tu susurro. Pero jamás podré olvidarte. Porque el yo de sin tí se alimenta de verte cada día como el último, como el primero. Aunque solo sea un leve recuerdo de lo que jamás pudimos vivir. Y ahora bien, dime: ¿Por que me quedé aquí sólo? ¿Dónde estás?

jueves, 23 de agosto de 2012

Creía.

Pensé que me quería. Pobre iluso pensé luego. Y tras tanto pensar, inundado en un mar de ideas que rebotaban en mi alma, llegué a una conclusión. A dos. Yo era demasiado poco para aquella musa. Ella era demasiado para mí. Pero nunca llegaría a saber lo que podía ofrecerle. Y eso me atormenta, y debería atormentarla. No le atormenta. El simple hecho, de que posiblemente se olvide de mí tras un minuto ya me punza el corazón. Quizá no haya pensado en mí ni ese minuto. Y si de parara a pensarme, a lo mejor encuentra esa, anulada de antemano, posibilidad de que la sorprenda. Pero nunca lo sabré, y eso duele.

    Y ya lo dijo Zenit: "No puedo competir con él, porque el tiene moto, pero el no puede como yo, ofrecerte el cielo."

jueves, 7 de junio de 2012

Una breve reflexión.


Y es que hoy no narro nada en absoluto y escribo en mi nombre, y en nombre de muchos. Este es mi Blog y puedo hacer lo que me plazca, por tanto hoy hablaré de nosotros, de los pocos que quedamos.

¿Quiénes somos nosotros? Somos aquellos que aún creemos que el amor es algo que existe y perdura, que el romanticismo es su más sentida explicación en un mundo que aún hoy no ha encontrado las palabras para definirlo y que nunca las alcanzará, pues el amor es diferente para todos e igual al mismo tiempo, pero no, no estoy aquí para debatir que es el amor sino para ponerme en defensa de todos los que pensamos, que en algún rincón del mundo existe aquella persona con la que levantarse cada mañana y plantearle tu mejor sonrisa. Muchos dicen que ha muerto y yo digo que sí, que ha muerto, que lo ha matado la sociedad materialista en la que convivimos hoy, esa sociedad que no piensa en otra cosa. Pero nosotros no estamos muertos, no, nosotros estamos en este mundo cada día intentando resucitarlo con la esperanza total de conseguirlo, aún sin haber obtenido nada todavía, sabiendo que en este momento, si alguien siente el amor de verdad, a su manera, estará orgulloso de leer esto. O eso espero.