sábado, 1 de febrero de 2014

Solo tú.

Y cuando fumaba mi última calada le dije:
          ¿Lo ves? Parece el sol despertando al alba, o su refulgir ya tenue al escaparse.
  ¿Lo oyes? Parece el agua cristalina tropezando con el rompeolas y dejando su rumor de espumas.
¿Lo sientes? Es mi corazón palpitando, es mi dolor ahuyentado solo al verla. Es mi vida en un suspiro. Es todo por lo que lucharía hasta morir, lo único que vale la pena eternamente.
¿Pero, qué tengo que ver, que tengo que sentir, que tengo que oír, qué es?
Y la rodeé por su cintura y giré tímidamente nuestros cuerpos hacia el espejo:

        Es tu sonrisa que me alivia. Son tus ojos verdes que me dan seguridad. Eres tú.  Solo tú…

viernes, 27 de diciembre de 2013

Viajes irreales.

El piano de Bethoven suena en algún sitio, no le molesta, más bien le tranquiliza. El corazón se nota palpitante en su pecho y sus párpados exhaustos caen derrotados. Las pupilas buscan una luz inconquistable y su cerebro ya no parece activo, el sofá con un cojín aterciopelado que soporta los riñones lo atrapa durante algún tiempo. Y comienza a caminar. El ambiente es maravilloso, no sabe como ha llegado hasta allí, pero las hojas otoñales que caen sobre los preciosos bancos de piedra blanca y sobria le encandilan. Un brazo le rodea por la cintura y el olor de ese perfume es tan perfecto que lo cree inverosímil, unos labios se posan en su cuello y acaricia ese rostro que alguna vez fue suyo, y le caen dos lágrimas por las mejillas que al tocar el suelo convierten todo aquello en un manantial. Y allí están ellos, sin decir nada, de la mano, observando el agua cristalina a la luz de un sol perfecto, sentados sobre un verde pasto que se hace inmenso con solo mirar al horizonte... Y súbitamente Bethoven ya no suena, y todo empieza a deshacerse, un sonido estridente lo devuelve al mundo real, es el despertador avisándole de que su tiempo ha terminado, se repasa las mejillas con las manos y recoge las lágrimas saladas que podían hacer todo posible y ella ya no está, su rostro se ha perdido en aquel mundo idílico del que él creyó formar parte, y al mirar el reloj me doy cuenta de que solo han pasado treinta minutos, treinta maravillosos minutos que al despertar se transformaron en una eternidad inservible. Recuerdo que llegué a casa con un dolor de riñones tremendo, pero me dolió más saber que nunca más conseguiría besarla, pues, aunque me desgarra el alma, nunca más viajaría 'donde habita el olvido'...

martes, 15 de octubre de 2013

Alma luctuosa.

Las lágrimas caen sobre ella y no se reconocen. El pelo al aire y su corazón al cielo, pues no palpita nada dentro, un vacío repentino que me asombra y desequilibra mentalmente. Las venas de mi frente muestran una rabia interna, una cárcel propia de la que, en ocasiones, no se puede escapar. El tiempo se paraliza y mi mirada foránea busca algo inexpugnable. Algo que tenía en mis brazos durante esta eternidad imposible. Durante un sueño nada duradero donde un alma que quisiste te visita.

martes, 9 de julio de 2013

Donde esté mi paraíso

Su cuerpo, delgado y moreno, tan dorado que refulgía a la luz entrometida del sol que incidía en sus ojos verdes fuerte y traspasaba el alma humana de esa diosa terrenal cuando llegaba por las persianas tímidas que buscaban, en su cama, el purgatorio. Y en su cuello todo un paraíso.

sábado, 2 de marzo de 2013

Las cosas del abismo.


Tengo una barquita encallada
Al borde del abismo
Donde veo un reflejo
De mi mismo
Y tu maldita incomprensión
Veo una libreta
Con canciones de poeta
Veo unas pastillas del dolor
Que se venden con receta
Veo una careta de sonrisas
Nos veo a ti y a mí
Caminando tan deprisa
En una brisa que no deja espacio
Veo en tus ojos un palacio
Veo un mundo grisáceo
Si no estás junto a mí
Veo como el sol recoge al borde del ocaso
Veo en el alba mi fracaso
Comenzando un nuevo día
Con el alma apuñalada
Por la espada del destino
Que dicta mi camino y solo puedo hacerle caso
En este insomnio eterno
Recogí una carta que eran las
Quemaduras del infierno
Tan frías como el más
Duro invierno
Que de blanco paradisíaco
Tiñe las montañas
Y si no es por ti
No saciaría estos nervios
Que me comen las entrañas.

domingo, 3 de febrero de 2013

Tan solo quizá.


Quizá en un párrafo no pueda expresar todo sentimiento con certeza. Quizá mi corazón quedó más lesionado de lo que uno espera. Quizá el alma se halle en estado depresivo vomitando lágrimas de rabia o incluso de impotencia. Ese vaso de agua, tan medio lleno que estuvo dispuesto a derramarse, ese sin sentido de un grito que se esfuma. Esas garras arañando este alma tan poco impoluta. Ese pulso contra mi destino. Ese nudo en la garganta envolviendo un regalo de tristeza. Esa indiferencia entre la vigilia de este sueño, esos entes que sin avisar desaparecen…