Cuando llegué ya te habías ido. En el cine había poca gente, pues la película era de un húngaro llamado Bela Tarr y la mayoría consideró que sería algo aburrido. Tú ya habías llegado a tu destino, a la nueva vida; esto lo supuse. Yo lloraba por el primer plano del rostro de un hombre desvalido (que en ese caso no era yo), mientras tú hacías las paces con la lluvia.
domingo, 9 de septiembre de 2018
jueves, 12 de julio de 2018
Decons-G
Pero, al parecer, eyacular con un dedo metido en el culo no es una opción relevante para los varones heterosexuales. Para ponerte en contexto tienes que entender que para todo mi círculo social mi intención de comerme una polla pasaba completamente desapercibida. Y que yo era un hetero consolidado. Así que me descargué Grindr. Claro, en una ciudad tan pequeña contaba con que algún amigo de hiciera captura del nuevo caramelito que llegaba a la acera. Llegó un punto en que me la sudaba completamente y no tenía ganas de ir contando que es lo que quería meterme en la boca, ¿Acaso se te fuerza a ti a contar ese tipo de cosas? Pero nunca había sido víctima de la presión social implícita que había en el mundo gay y de la cultura que se había desarrollado en torno a aquello. Al final quedé con uno de los chicos que no había incoado la conversación en base a una foto de su pene. Obviamente, sí, después entendí por qué le jodió bastante aquello de pedir ser discreto. La verdad es que era un «yogur azucarado» de veinte años, delgadito, un twink, vaya. Si te digo la verdad, tenía un pollón o, al menos, daba esa sensación, como suele ocurrir en las erecciones de chicos muy delgados. No, eso me daba igual, lo que me carcomía las sienes era el hecho de no saber si debía darle dos besos o la mano. Es lógico que te parezca una gilipollez, pero intenta descifrarlo cuando alguien se te acerque jodidamente seguro de sí mismo mientras bambolea las caderas ora al noroeste, ora al noreste. Y yo con esa cara de mierda que se me queda cuando pienso que todo Dios me está mirando y juzgando, mientras soplo compulsivamente entre las paletas. Él lo notó, joder si lo notó. Gritó: Helloooo!!! ¡Guapísimo! Y me plantó dos besos muy cerca de los labios. Petrificado, sí, yo estaba petrificado. Hasta que me dio un golpe como los que daba El encantador de perros y dijo: Ay, deconstrúyete, chica. Tuvimos una conversación tan profunda que, parafraseando al cómico uruguayo Godoy: “era el tipo de persona que piensas en llevarla a tu casa para que conozca a tus padres, lógicamente, cuando tus padres no están en casa”. No, no vamos a desviar esta conversación hacia el cruising, tan sólo diré que será una práctica residual cuando exista una aceptación real de la homosexualidad y no esta tolerancia paternalista. Por supuesto que acabamos follando, pero tuvo que ver con la profundidad de la conversación. A veces chupar un genital está más relacionado con lamer el otro cerebro que con cualquier atracción corporal. Aunque estaba buenísimo, sí. No creo que las adolescentes quieran tener un amigo gay sino un amigo con pluma. Siempre me ha parecido un fetiche extraño. En cambio, los hombres heterosexuales rehúyen a los hombres afeminados, por una patética cuestión de asociación con lo que no son al ir con quien sí lo es. Puro egocentrismo heterosexual, como suele ocurrir. A lo que iba, por supuesto que acabamos teniendo sexo. No, no, no creo que el sexo anal sea difícil, más bien lleva ancladas ciertas diligencias previas que pueden solventarse eficazmente. Ahora sí que tienes que entender que yo no era quien soy ahora y mis comportamientos radicaban completamente en la construcción heteronormativa de mi persona, algo que era obvio por haber crecido como tal. A lo que quiero llegar es a lo siguiente, cariño: yo tenía el mismo tipo de fragilidad masculina en relación con la introducción de objetos en el ano que tienen la mayoría de los hombres heterosexuales. Pero la verdad es que si te estoy invitando a que lo hagas con tu pareja es porque es una auténtica imbecilidad no degustar la estimulación prostática. Como dice Al: ojalá todos experimentáramos la sensación de corrernos con algo metido en el culo. ¿Qué? ¿Activo o pasivo? Esto no es el chat Terra en 2007, por favor. Así que, yo qué sé, deconstrúyete, chico. Claro que no me parece extraño que hayas pensado en comerte una polla alguna vez.
Sí, ya... Quizás tengas razón en que esta ciudad aún no es tan moderna para entenderlo.
lunes, 7 de mayo de 2018
***r
Nunca supe escribir este poema
Quizá por aquello que tú dices:
En realidad no sé nada de mí mismo
Aún así hoy advierto que,
Aunque parezca irrelevante,
El ridículo juega un papel
De suma importancia
En tu vida y en la mía
Cuando están entrelazadas
Cómo podría explicarme,
Sin caer en el exceso de intensidad
Que tanto odio cuando escribo.
Supongo,
He de recordarte
Que soy esa clase de persona
Que no puede dormirse algunos días
Hasta que cae la madrugada
Porque le vienen a la mente
Hechos estúpidos
De los que fue partícipe
Hace tiempo
Por eso me resulta incongruente y,
A la vez,
Medida en que te quiero
La actitud infantil que tomo
Tantas veces
Frente a ti,
Cuando te hablo como un niño
O cuando al estirar los brazos
Sacudo las manos
Deseando que me abraces
Y que este actuar
Pueril y extraño
No suponga en mis intrínsecos
Análisis
La alteración de mi ritmo cardíaco
Como tantas nimiedades,
Con seguridad menos estúpidas,
Suponen a lo largo de mis días
Una respiración forzada.
También puedo decir:
Que prefiero que seas tú el que
Al tumbarnos
Con los brazos me rodeé
Que sea yo, por conclusión,
Quién quede recostado sobre el pecho,
Queriendo protección,
Aunque veces al ritmo
De tu pulso sopese
Tu ansiedad y eso diga
Más de la mía que de la tuya.
domingo, 6 de mayo de 2018
Divagaciones sobre un retraso.
Carmen Satorre posó las manos a la inversa sobre sus riñones y exclamó un suspiro. Ver a aquella vieja fiestera embutida en un camisón de pre-mamá me hacía especial gracia: el gesto de las manos en los riñones combinado con aquel camisón azul y adornado de patitos amarillos le hacía parecerse a una auténtica señora de pueblo.
Cuando los seis hombres y dos patos que tenían más probabilidades de ser el verdadero padre rechazaron de facto la paternidad, La Eva, Durduguita y yo decidimos, en un acto de atroz locura, criar al bebé (junto con su orgullosa madre) con lo mejor de cada cual.
Supongo que lo peor del embarazo fueron los antojazos de chorizo por los que pasó Satorre, convertida durante toda la gestación en una madre embrutecida por culpa del cambio hormonal. Me refiero, con esto, a aquellos momentos en los que, a sabiendas de su embrutecimiento, con la mayor calma posible, le pedía que si Por Favor Cuando Le Viniera El Regustazo No Me Lo Echara En La Cara Como Las Cinco Veces Anteriores, a lo que solía responder con un codazo en el pecho y elucubrando que yo tenía un plan para dar a su retoño en adopción porque no la consideraba una buena madre.
El contraluz desde el ventanal hace de una Satorre recostada sobre sus propias manos una fotografía bellísima. Que justo en ese momento una masa gelatinosa se le haya caído del coño, para alguien ciertamente escrupuloso como yo, es un poco asqueroso. Asquerosamente bello, supongo. Satorre se ha limitado a gritar mirando hacía sus propias aguas mientras torcía las rodillas como una polluela desvalida. La Eva dice: ¿Nena es real? Yo estoy profundamente callado, sin saber que hacer, a la espera de recibir alguna orden concreta proveniente de un grito de Durduguita. Creo que llegué al hospital en taxi, pero la situación me está superando. Satorre está tumbada en una camilla y delirando, alguien dice, Tu eres el padre, ¿No? Entra. Digo, ¿Qué? Y las cuatro manos detrás de mí me empujan hacia dentro. Tengo que respirar, pienso. Le daré la mano. Satorre sopla y sopla, gime con dolor y, apretando mi mano derecha con fuerza desmedida, tira de mí y me suelta un puñetazo con la mano libre. De repente ese hedor de nuevo. Ese dulzor asqueroso que me provoca arcadas. Todo, justo cuando el bebé emerge de ese coñazo inmenso que se le queda a una madre tras parir. ¿Qué es? ¿A qué me recuerda? ¿Por qué este niño suelta este hedor tan asquerosamente familiar? Una matrona estuvo de Erasmus en Polonia y dice, Nunca había visto una placenta hecha tan solo de Soplica de Avellanas.
Alguien dice mientras entran a la sala: Nena, que mi madre al final se ha tirado a Chxx(ilegible)ro.
martes, 27 de febrero de 2018
Discrusivo inconcluyente.
Somos, acaso,
De barro moldeable
Diciendo inconsistencias
Qué nosotros mismos
Tratamos de asumir,
Hasta que la vida
Nos vuelve a hacer pasar
Por el giro de su torno
Y transforma aquel discurso...
¡Qué más da!
Si no existe diálogo
En hacer verbo
Tu mirada.
domingo, 21 de enero de 2018
Tienda de chucherías.
Fue en el cajetín de los melones. Sí, lo recuerdo muy bien. Aunque se entreveía poco desde la puerta, translúcida y con un cartel de ``vuelvo en un minuto´´, recuerdo perfectamente esa situación tan sumamente extraña. Los melones de chicle son un producto extremadamente duro cuando aún no han sido triturados por los dientes y ablandados por la saliva. Por eso me resultó producto de un buen trabajo buco-lingual que ella, MVxyz, la madre de Vxyz, los destrozara con tanta facilidad con las manos. Asumí que era producto de una causa-efecto. Quizá es cierto que deberían haber tomado más precauciones que las que tomaron, aunque también es cierto que la curiosidad, a todas luces potentísima en mi persona, hizo que me acercara a visualizar la tiendecita por dentro. Otra persona hubiera asumido la vuelta inminente, pero es verdad que me acerqué a visualizar tras la puerta translúcida que tenía un cartel de ´´vuelvo en un minuto´´. Más parecía un mastín leonés bebiendo sediento de un barreño tras conducir el rebaño en agosto que un señor de mediana edad comiéndole el coño a una señora de mediana edad. Supongo que la desesperación por encontrar sexo después de cierto tiempo en el dique seco le llevó a tratar el sexo oral con aquella extasiada alevosía. Esa era la causa efecto. La verdad es que MVxyz, a causa del oralmente predispuesto Chxx(ilegible)ro, estaba dejando (produciendo un efecto) la cajeta de melones de goma de mascar de poquísimo valor nutricional totalmente echada a perder. Yo no había visto a MVxyz en ningún momento de mi vida. Ni siquiera pude reconocer que era ella. Víctima de un impulso posterior a la observancia del interior desde la puerta translúcida donde había pegado un cartel de ´´vuelvo en un minuto´´ acabé por descubrirlo.
Chxx(ilegible)ro, que yo recuerde, siempre había hecho una serie de bromas, tan suaves como impertinentes, a Vxyz. La broma consistía en que, basándose en la belleza, tema espinoso donde los haya pues, ¿es la belleza un producto estrictamente subjetivo o, acaso, los cánones impuestos por el desarrollo social de lugares concretos, extrapolados luego a la generalidad de zonas socio-económicamente parecidas, dictaban el curso de lo considerado bello e influían, imperceptibles, en nuestros gustos? de Vxyz, por unos escasos conocimientos de genética humana, basados en la máxima cerril de ´´si así está la hija como estará la madre´´ que incluía, como vemos, ciertas predisposiciones machistas, más por edad-contexto donde fue educado, consideraba necesario conocer a MVxyz en algún momento de su funesta vida, más por ahorrar en ´´webcamers´´ que por otra cosa concreta.
Lo que nunca me esperé es que la broma tuviera doble sentido y, en realidad, estuviera diciendo: normal que esté así la hija, viniendo de su madre. Una hija de su madre. Genéticamente más preciso, todo quede dicho.
Lo raro es que lo recuerde tan bien todo, habiendo estado la puerta translúcida con un cartel de ´´vuelvo en un minuto´´ la mayoría del tiempo que estuve observándolos. Nunca había sentido esa sensación de extremo voyeurismo, pero cualquiera hubiera retirado la mirada veinticinco minutos antes de que yo lo hiciera. Ahí empecé a sospechar de cierto parecido Vxyz-MVxyz. Volvieron a mí, nítidas, todas las bromas de Chxx(ilegible)ro en forma de recuerdo compacto. Él es calvo. Ella le frotaba la calvicie atolondrada como si fuera la bola de una pitonisa de cuyo nombre no quiero acordarme. Y, de repente, un impulso, una premonición: era MVxyz. Ese ``deseo o motivo afectivo que induce a hacer algo de manera súbita´´ me recorrió el cuerpo y, acto reflejo, empujé la débil puerta de latón y se abrió de sopetón. Él, por su parte, dejó de empujar. Ella quiso recogerse el pelo y subirse las bragas encaje intimissimi. Es muy difícil hacer dos actos mecánicos al mismo tiempo, no obstante, quedé sorprendido por la velocidad.
Tres personas. Una puerta abierta. Un calvo de mediana edad morcillón. ¿Por qué cojones he entrado? ¿Qué digo? Hay que asumir el balbuceo, pero considero pertinente que diga algo. Se ha corrido en el cajetín de los huesitos rojos y blancos de gominola. No creo que vuelva a comprar chuches en esta tienda. He sido preciso al entrar y no ha podido evitarlo. Mejor que en los pantalones, que se acartonan. Ellos me miran. Chxx(ilegible)ro ya me ha visto alguna vez y creo que no le caigo muy bien. Se está cagando en mis jodidos muertos. Han pasado seis segundos. Es demasiado tiempo para una situación tan extremadamente tensa. ¿Debería respirar hondo antes de hablar? Tiene media cara pegajosa del flujo vaginal. Se ha tirado buen rato abajo. Sabía lo que hacía. Ocho segundos... debo balbucear:-
' -Tú... tú... tú eres MVxyz.
-Ah, ¿qué Vxyz viene aquí? Pues todo es de muy poco valor nutricional.
miércoles, 10 de enero de 2018
Persona.
Quise abrir las raíces verdes, que
brotara manantial cobrizo
rojo tinto, no poder
coser
de manera ninguna
el desparrame de mi cáliz.
las manos me miré,
fuera de mí hube de sentirlas
toqué con ellas al espejo; una persona
nada mas,
una persona
Luego a mi rostro llevé
esa misma mano,
una piel, un espejo,
ahora os digo: extraños,
yo os entiendo
ahora me recuesto,
aunque la espalda me duela de la noche,
calmado,
pues el rostro te acaricio
y al pasar por tu piel mi mano
las raíces ya no me atormentan.
Nos damos de beber, uno al otro,
de su cáliz.